viernes, 12 de mayo de 2017

9. I Concurso de Puzzles Andorra (6/5/2017)


420 kilómetros en un día merecen la pena para ir a participar en un Campeonato de Puzzles nuevo en el catálogo de los aficionados ibéricos, los prepirenaicos, los pirenaicos y los macaronésicos. Andorra la Vella ha albergado esta primera edición que esperemos que tenga su continuidad en los siguientes años. El atractivo es indudable: aparte del evento puzzlero – organizado por la socia de AEPUZZ Alba Navarro -, es imposible aburrirse en este universo enclavado en un valle de los Pirineos, sobre todo para los amantes del shopping libre de impuestos.

Así que los 210 kilómetros del viaje de ida los pasé tostándome por el solajero que entraba por la ventanilla del conductor – momento Richard Dreyfuss en Encuentros de la Tercera Fase - y con la música de Miranda Warning, Teenage Fanclub, The Mamas & The Papas y Paul McCartney de amenizaje. La ruta antipeaje fue un éxito y a las 15:00 horas – una hora antes del inicio del campeonato -, con los acordes de Mull of Kintyre, aparcaba en el parking del mítico edificio de Caldea y me acordaba de que no había comido nada desde las nueve de la mañana. Me dirigí a donde parecía haber un barullo de gente y me topé con la calle comercial principal, pero aparte de licorerías, bazares de electrónica o tiendas de ropa, el condumio no aparecía por ninguna parte. Para cuando había decidido almorzar una camisa recién planchada a la plancha y una colonia Massimo Dutti, me topé con la casa de Hansel y Gretel, que fue mi salvación. Con los bocadillos y la caña de chocolate en proceso de asimilación, me planté a las 15:50 en las inmediaciones de la Sede del Campeonato, el Complex Esportiu Prat del Roure, y allí se encontraban ya Pilar Varela y familia, con la que iba a competir en este certamen.

Prácticamente se colgó el cartel de lleno en el amplio local. Tanto en el torneo por parejas adultas y en el infantil se llegó a la veintena de dúos participantes. El ambiente era de fiesta. Algunos, bastante antes de darse la salida, no pudieron aguantarse y desprecintaron el puzzle, lo que ocasionó un run-run totalmente justificado y que mi cabeza decidiese añadir un artículo más a las bases del próximo Concurso de Viladecans, “Está prohibido desprecintar el puzzle antes de darse la salida. La sanción será de montarlo sin la imagen de referencia. Si además se rompe la bolsa de las piezas” – créanlo que también alguien lo hizo en Andorra –“, el puzzle deberá montarse sobre su reverso”. Finalmente, Alba dio la luz verde y todos los participantes se lanzaron como lobos hambrientos sobre las piezas.

Después de cincuenta minutos, Pilar y yo pudimos poner la última pieza del puzzle escogido, “Lluvia de colores”, un 500 de la marca Ravensburger; y acabar los primeros. No crean que no se sudó: Los segundos clasificados, unos de nuestros vecinos de mesa, una pareja residente en Andorra y muy buenos clientes puzzleros de la zona, acabaron a unos escasos dos minutos por detrás de nosotros. Hay que tener en cuenta que el tiempo para el concursante transcurre muchísimo más rápido que en la vida real, así que esos dos minutos supusieron unas escasas 22 piezas, que situadas en la recta final del puzzle, comprimen el tiempo aún más. Por otra parte, con el rabillo del ojo yo iba vigilando cómo marchaba la faena de nuestros vecinos y de más mesas; y puedo asegurar que durante el 80% de la prueba los susodichos vecinos nos sacaban una ventaja nada despreciable de 40-50 piezas. Así que cuando se llevaba el 70% del puzzle montado di por perdido el primer puesto y decidimos dar el resto por el segundo. Curiosamente, a partir de ahí, ventilamos la zona más complicada en muy poco tiempo – la de los paragüitas pequeños del tercio inferior de la imagen – y, animado porque de manera extraña los vecinos no cantaban el temido “¡tiempo!”, nos pusimos como motos y, animados por la hinchada de los retoños de Pilar Varela, metimos prácticamente todas las últimas 50 piezas al toque y ganamos. Con toda probabilidad, los segundos clasificados tuvieron un bloqueo general en la recta final. En el post-mortem, departimos con los subcampeones y les instamos a apuntarse al Campeonato de España y al Concurso de Viladecans.

Después de la entrega de premios (un puzzle 3d, camiseta conmemorativa y un vale de compra en una tienda de ropa de la capital), y con la satisfacción de que lo dimos todo en el concurso y encima hubo premio gordo, dejé a Pilar y familia en el eje comercial y recorrí los 210 kilómetros de vuelta con el amenizaje de El Carrousel Deportivo y el partido Granada-Real Madrid. No sólo de puzzles y ajedrez vive la gente. Lástima que no pudiese tostarme por el lado contrario para compensar el solajero matutino: estaba oscureciendo y, aunque no hubiese sido así, el sol daba en el asiento del copiloto. 

CLASIFICACIÓN FINAL ADULTOS
(PAREJAS QUE ACABARON EL PUZZLE EN MENOS DE DOS HORAS)

1. Pilar Varela / Alejandro Darias 50 ‘
2. Meritxell Quintana / Javier Parra 52 ‘
3. Rocío Alonso / Ángel del Pou 1 h 10 ‘
4. Anna Palté / Alicia Guitart 1 h 25 ‘
5. Elisabet Mateos / María Iluminada Sada 1 h 30 ‘
6. Oriol Taulets / Sara Fité 1 h 40 ‘

…y 12 parejas más.
Caldea
Momentos del concurso

Las tres parejas ganadoras

Recibiendo el primer premio junto a Pilar Varela
El puzzle del concurso de parejas adultas
El puzzle del concurso de parejas infantiles

viernes, 5 de mayo de 2017

8. V World Puzzle Days 2017





Organizado por el austríaco Günther Simetsberger, se trata de un evento on-line de carácter lúdico en el cual cientos de aficionados a los puzzles de todo el planeta dedican los dos primeros meses del año a su afición y muestran sus progresos en el portal de Facebook especialmente creado para ello. No existe competición en sí. Simplemente se participa aportando lo que uno puede aportar. Hay jubilados que a la semana ya se han cascado decenas de puzzles, o grupos familiares que desayunan piezas, almuerzan conservantes y cenan patrones, gente que aprovecha algunas vacaciones para aligerar su lista de rompecabezas pendientes y puzzleros autónomos que hacemos lo que podemos, arañando algunas horas al sueño. Como alicientes, aparte de compartir nuestra pasión con puzzleros de todo el mundo y henchir nuestro orgullo con montones de "likes", existe una rifa final de un montón de puzzles. Muchos son aportados por Günther Simetsberger, otros son donados por los propios participantes. Se realizan vídeos semanales con los rompecabezas más votados y estadísticas de todo tipo, como marcas preferidas, media de piezas por participante, países y concursantes más activos, etc. Destacar que para evitar trampas a la hora de contabilizar los puzzles montados o la reutilización de fotos sacadas hace meses fuera de concurso, en las tres fotos que se deben subir - como mínimo - de cada rompecabezas, tiene que salir un objeto que solamente es revelado el día antes del inicio del certamen.

En la edición de 2016 llegué a las 5.000 piezas encajadas, distribuidas en tres puzzles: el "Colour my world" de Ravensburger de 1000 piezas, que liquidé en cinco horas distribuidas en tres días; el "Paseo otoñal" de Educa de 2000 piezas, que me ocupó algo más de 21 horas distribuidas en cuatro semanas; y el "Taj Mahal" de nuevo de Educa de 2000 piezas, que esta vez acabé en unas 14 horas esparcidas en dos semanas. Me quedaron cuatro días sobrantes, pero decidí descansar, ya que me era imposible llegar al objetivo de 8000 piezas planteado al principio del evento y tener derecho a dos billetes para la rifa final (cada 4000 piezas se gana un ticket para dicho sorteo).

En la edición de 2017 me marqué tal vez un objetivo muy ambicioso, la friolera de 12.000 piezas, quedándome en 5.500 piezas al final del evento. Los puzzles montados fueron:

- Parlament in the Snow, 1000 piezas, Clementoni
- Orquídeas, 1000 piezas, Jumbo
- En buena compañía, 1000 piezas, Educa Panorama
- The Beatles Pop Art, 1000 piezas, Educa
- La noche estrellada de Van Gogh, 1500 piezas, Ravensburger

Parlament y Noche estrellada fueron premios de concursos de puzzles celebrados en 2016 - El Puzzle Chess de Mas Guinardó y el Campeonato de España -, y el de Orquídeas fue uno de los que me quedé de la participación en Hannut con el AEPUZZ A, que es el primer equipo de la Selección Española de Puzzles. Como suele ser preceptivo, coincidiendo con las vacaciones de Navidad, no me costó encadenar cuatro puzzles de una sentada hasta la segunda quincena de Enero, pero al finalizar la Noche Estrellada - que se me resistió más y evidentemente tocó en periodo profesional -, me quedaban dos semanas y media para montar el siguiente de la lista que confeccioné al inicio de la prueba, "Gorila del Congo" de la Serie del National Geographic de 2000 piezas de Clementoni. Al llegar el 28 de Febrero, me faltaban 400 piezas del fondo negro, así que lo finalicé fuera de tiempo, ya con más calma. El mismo Günther recomienda si se quieren montar puzzles grandes, empezar con ellos e ir bajando el nivel de dificultad mientras avanzan los días, cosa que yo no he cumplido en ninguna de las dos ediciones. Es evidente que si lo que se desea es montar el mayor número de piezas, con dedicarse a los puzzles de 1000 piezas durante el evento basta, pero en mi caso no me satisfacen como puzzlero aficionado a los mastodontes. Así que tendré que buscar una fórmula para aumentar más el rendimiento sin renunciar a mis convicciones.

En todo caso, destacar que este evento es todo un derroche de labor por parte de Günther, y a pesar de haber sufrido un tremendo hachazo en el número de participantes desde 2016 a 2017 (de casi un millar a unos 150 debido a que el austríaco, como es lógico, decidió cobrar un precio de inscripción que compensase todas las horas de trabajo dedicadas), sigue atrayendo a nuevos puzzleros que no disponen de eventos en su país y de esta manera pueden compartir afición y pareceres con aficionados de todo el mundo.

Sehr schön gemacht, Günther!

viernes, 2 de diciembre de 2016

7. I Concurso Puzzle Chess "Mas Guinardó (26/11/2016, Barcelona)

Me encuentro realizando una Inspección Técnica de una vivienda en un barrio de calles estrechas en una ciudad cualquiera. Estoy revisando la terraza. El propietario que contrató mis servicios para ponerse al día con la Ley se apoya en el muro protector del mismo balcón. Éste cede de repente, y cuerpo y cascotes se desploman al asfalto desde una altura de tres pisos. Bajo con presteza a la calle lívido, y mientras busco como loco el teléfono de urgencias e intento comunicar a la operadora la localización exacta del desastre equivocando todos los nombres de las calles, veo que a mi cliente le salen tres riñones de unas heridas en la barriga que increíblemente no sangran. Entonces me pongo a pensar cómo voy a reinventar mi carrera profesional cuando salga de la cárcel, y comienza a sonar una música de pop-rock perteneciente a una de las sintonías de alarma de mi teléfono móvil. El reciclaje profesional puede esperar.

Comenzar un día de concurso después de semejante panorama onírico podría ser descorazonador, pero desde que asistí al espectáculo del mentalista David Baró “Superstico” en el Teatre de l’Eixample en Barcelona, esas supercherías dejaron de cobrar importancia. Así que después del consabido desayuno de los campeones, me dirigí en metro al barrio de Horta-Guinardó para disputar el segundo concurso de Puzzle Chess en España, después del que tuvo lugar en Laguna de Duero a mediados de Julio de este mismo año. La lista de participantes estaba formada por muchas caras conocidas. La sabadellense Maria Dolors Torra, que en sus cuatro participaciones en el Campeonato Individual de España siempre ha hecho podio y fue la ganadora de la edición de 2014; Cristina Roura, otra habitual del top-20 español (que fue baja de última hora por enfermedad), Mateu Torra, hermano de Mª Dolors Torra, otro top-20 y habitual pareja de ella en el Campeonato de España de Dobles, Alba Navarro, manresana afincada en Andorra; Pilar Varela, la iniciadora del Puzzle Viajero, y algunos ajedrecistas catalanes como Josep García i Riera (antiguo tesorero de la Federació Catalana d’Escacs), o el Maestro FIDE Marc Capellades, así como un buen número de puzzleros de la cantera del club de ajedrez Peona i Peó, que ostenta el récord de licencias ajedrecísticas en Cataluña.



La sala de juego se hallaba en la primera planta del Centro Cívico Mas Guinardó, un recinto muy cómodo y con unas vistas hacia Barcelona espectaculares. Después de las presentaciones y encuentros entre viejos amigos y conocidos, el concurso comenzó con una ronda de prueba en la que se emparejó siguiendo correlativamente los números asignados en el sorteo que había tenido lugar el lunes anterior en la tienda Puzzlemania. Dicha ronda fue muy bien recibida por el público participante, ya que cada jugador se aseguraba como mínimo disputar dos partidas y el efecto de poder quedar eliminado en la primera ronda quedaba más mitigado. Además, así se aprovechaban los puzzles destinados a la teórica primera ronda oficial, que se hubiese producido en el caso de haber llegado a los 64 participantes. Mi primera partida supuso un toque de atención serio a pesar de no ser oficial, ya que me tocó con una chica joven que situaba muchísimas piezas al toque, así que me tocó currar bastante para ganarle y, de paso, meterme en materia y establecer líneas intuitivas estratégicas en un formato absolutamente desconocido para todos los participantes. Como bien comentó Cris López en su crónica del PuzzleChess de Laguna de Duero ( www.mundopuzzlero.com ), nos sentimos como unos conejillos de Indias, como el que disputa – por ejemplo – por primera vez una partida de ajedrez con el formato Fischer-Random, es decir, sorteando la posición de las piezas de las primeras filas. Paso a explicar mi experiencia en cada ronda.
Ronda previa de prueba ( 25:00 - 20:00 )
16 avos vs. Josep García i Riera ( Tiempos restantes 17:31 – 0:00 )
El destino quiso que en primera ronda me tocase con el ya mencionado antiguo tesorero de la Federació Catalana d'Escacs, con quien ya había disputado una partida de ajedrez de un match La Lira A-Ideal Clavé A del Por Equipos 2016, que finalizó en tablas tras una dura lucha. En esta ocasión, cambiado el tablero de juego, el cronómetro de mi rival se agotó con una treintena de piezas pendientes de poner, unos quince turnos. En el post-mortem, recordamos la partida de ajedrez de meses atrás y nos pusimos a dirimir sobre una línea de la Defensa Alekhine. No tenemos remedio…
8avos vs. Maria Dolors Torra Torreguitart ( 15:01-14:56 )
El sorteo del cuadro había deparado que si superaba la primera eliminatoria, me enfrentaría con una de las tres mejores puzzleras de España sin discusión, campeona del país en la edición de 2014 y siempre presente en el podio en todas sus participaciones. Por mi parte, yo aportaba una participación en 2016 con un noveno puesto, así que en teoría la favorita era Dolors, pero en este tipo de pruebas de poco tiempo pasa como en las partidas de blitz en ajedrez: Las distancias se acortan y cualquier mínimo detalle o error te manda a la picota. La partida se resolvió por unos escasos cinco segundos a mi favor, después de sumar los diez segundos de incremento de bonus a mi contrincante por haber empezado en primer lugar, una ventaja más que lógica porque el que comienza se obliga con su tiempo a buscar piezas para encajar, mientras que el rival puede pensar con el tiempo del que sale desde el principio. Fue una partida de infarto, con los cronos casi a la par durante todo el rato. Al principio llegué a llevar una veintena de segundos de ventaja gracias a un arranque de un par de decenas de piezas sin errores. Dicha ventaja se esfumó por una indecisión en mi turno a la hora de colocar pieza y a partir de ahí nos mantuvimos a la par durante un par de minutos más. En la recta final, por algún titubeo, me coloqué con una media de cinco segundos de desventaja, sin contar el bonus de 10 que se iba a sumar al final a Dolors. Todo parecía muy chungo, pero entonces mi rival dudó en dos piezas seguidas con demasiadas pruebas – segundos que parecieron años - y pude remontar in extremis, para ganar casi en la bocina. Un buen momento para descubrir que en el Puzzle Chess probar las piezas de manera física no es una táctica adecuada. La escena fue de película: El ambiente estaba impregnado de electricidad y varias personas que habían acabado de jugar se agolparon en la mesa. Sinceramente creo que merecimos ganar los dos y solamente un pequeñísimo detalle hizo que la pelota cayese del lado de la red de mi contrincante.
4tos vs. Joaquim Faig Ramillans ( 16:00 – 0:00 )
Después del descargue de adrenalina y desgaste de los octavos, me costó volver a tener que enchufarme para otra partida a los pocos minutos. Pero en los torneos de toda clase nunca hay tregua y tocaba volver a la concentración. El juego resultó ser como el de la primera ronda, con mi rival agotando todo el tiempo y yo utilizando unos cuatro minutos de reloj. Como anécdota, el comentario jocoso que realizó mi contrincante antes de iniciarse la partida, “Esto es un suicidio”.
Semifinales vs. Mateu Torra Torreguitart ( 11:49 – 10:06 )
En ajedrez hay una máxima en los torneos que duran un día entero. La ronda después de la comida – muy buena, por cierto, en una hamburguesería cercana llamada “La Tassa d’Or” en la que se habló de ajedrez, compras compulsivas de puzzles por Wallapop, del blog puzzlero 6000piezasymas, y de futuras expediciones a concursos - suele provocar desastres en forma de falta de concentración o errores graves. Y a punto estuve de dilapidar el torneo en esta semifinal, cuando después de haber llevado dos minutos de ventaja durante casi medio puzzle, los dilapidé en ¡una sola pieza! Sufrí un bloqueo mental muy severo con el cielo del puzzle del caballito negro y era incapaz de ver absolutamente nada. Por fortuna, esa pájara sólo llegó a igualar los tiempos y pude recuperarme poco a poco en el último tercio del puzzle volviendo a rendir de manera suficiente. Mi rival (hermano de Dolors Torra) demostró que el tercer puesto que consiguió después en la final de consolación contra Esther Álvarez Ballesteros estaba totalmente justificado.
La otra semifinal, Capellades - Esther Álvarez
Final vs. Marc Capellades Subirana ( 7:00-0:00 )
Y en la finalísima, me tocó un jugador de ajedrez titulado con el que ya había disputado dos partidas de ajedrez en el Open Internacional de mi club, el Ideal Clavé. El puzzle escogido fue un cambio de registro total, uno de 300 piezas de un planisferio terrestre, un hueso muy duro de roer. He de decir que casi en ningún momento utilicé conocimientos de geografía para resolver el entuerto salvo en un par de piezas, y sí me concentré en las formas y manchas de colores azules y de varios tonos de marrones o ocres; pero sobre todo en los tipos de salientes, que en la marca Ravensburger son muy variados y facilitan la clasificación prescindiendo de la imagen. Salvo en algún momento recién acabado el primer tercio del tiempo en el que Marc llegó a ponerse a medio minuto, no tuve apuros reales en el resto de partida y finalicé a unos siete minutos de mi rival. Nos dejamos un par de océanos y otro par de continentillos sin construir.
Capellades - Darias
Mateu Torra - Esther Álvarez, para el tercer puesto
En definitiva, fui campeón del torneo siguiendo la estela de Gonzalo López Santos, el vencedor del Puzzle Chess de Laguna de Duero. Pero lo más importante fue que los participantes y acompañantes se lo pasaron muy bien y muchos ya estaban deseando disputar la siguiente edición. Muchas gracias a Puzzlemania por gestionar el pedido de los puzzles, imposibles de conseguir en España, y por ceder su tienda para el sorteo, y, por supuesto, al mentor del campeonato, Jordi Capellades. Sin su gran labor éste no hubiese sido posible.
Cuadro final
Podium

sábado, 5 de noviembre de 2016

6. Las 24 horas de Hannut (29-30/10/2016, Hannut-Bélgica)


Por un millón de euros, conteste, estimado puzzlero. Si solamente pudiese asistir a un campeonato de puzzles al año, ¿cuál escogería? ¿No lo sabe? Pues es muy probable que los veteranos en este mundillo, en el que las palabras Educa, Ravens, Schmidt, Jumbo o Falcon son como la lista de los reyes godos o la alineación tipo del Real Madrid - le contesten que acuda a las 24 Horas de Hannut, y añadan el Campeonato de España en producto patrio como bonus track. ¿Y por qué esa devoción por Hannut? Pues mire, Hannut es ese torneo que provoca que usted esté semanas después del certamen envuelto en una nube de recuerdos que le provoquen incesantemente el mono de volver, similar a aquel anuncio de TV de cruceros en el cual una señorita hacía que trabajaba en su aburrida oficina y recordaba los fiestorros que se pegaba en el hotel flotante de 300 metros, y de súbito comenzaba a gritar “tengo que volver”, “¡¡¡TENGO QUE VOLVER!!!”; sí, es una sensación muy parecida a la que experimenta el debutante en un Campeonato de España. ¿Insiste en preguntarme el por qué? Pues compruébelo usted mismo el año que viene, pero le voy a dar un empujoncito para tentarle, explicándole mi caso. Atienda, s’il vous plaît.

Hannut es una ciudad de 15.000 habitantes situada a unos cincuenta kilómetros al Este de Bruselas, y durante el fin de semana en el que se produce el cambio de hora, aumenta en unos mil habitantes debido al Campeonato de Europa de Puzzles Por Equipos. El certamen se celebra en el Marché Couvert, un recinto lo suficientemente amplio para albergar a ciento y pico equipos de entre cuatro y ocho personas que montarán rompecabezas a contrarreloj durante 24 horas, un bar, un restaurante, una ludoteca, una tienda de puzzles de la marca Jumbo – la patrocinadora del evento -, una sala anexa para la competición individual y dos escenarios, uno para el control y otro para el postureo de la entrega de premios y performances en una de las actividades paralelas del acto. Y allí, a las 15 horas del sábado 29 de octubre, nos presentamos los integrantes de la expedición española, integrada por cinco equipos: AEPUZZ A, B, C, D y E. Foto general, foto de equipos, avituallamiento en una pizzería y un donner kebab de la zona y a ocupar los puestos, como diría el Capitán Kirk. Innumerables fueron los caminos que hicieron que una expedición de decenas de puzzleros llegados de todas partes de España coincidiesen allí en un momento único, y seguramente innumerables las anécdotas del día previo; pero yo solamente explicaré que cada vez que me subo en un avión y éste aterriza (bueno, siempre ha aterrizado, si no malament y a encomendarse a Robert Hays), hay especímenes que aplauden. A mí nadie me aplaude cuando tramito una cédula de habitabilidad, y eso que a veces es difícil la burocracia y hasta que Correos la entregue a su destinatario. 

En cuanto a la maratón de puzzles, personalizaré en AEPUZZ A, equipo del que formé parte. Se empezó con un 500 de un ramo de flores en fondo blanco que duró poco más de media hora, y en el que estuve de espectador. Es evidente que los veteranos deben marcar el arreón inicial, fundamental para no perder comba desde el principio. Aclaro que cada vez que se acaba un puzzle, hay que avisar acústicamente al jurado o a un controlador – que conviene tener atado en corto un minutos antes para evitar retrasos misteriosos -, y están prohibidas las vuvuzelas, eructos y pedos sonoros como señales acústicas. Se sella la finalización del puzzle, se recoge al instante – ah, qué efímera es la vida de un puzzle montado en Hannut – y un puzzlero velocista va a recoger el siguiente. Claro está que existen innovadores como Oli de La Flor – integrante de AEPUZZ C – que con tal de ahorrar segundos son capaces de inventar el básket-puzzle, es decir, lanzar la bolsa de la caja abierta a la mesa metros antes de llegar a ella. Oli, amigo, yo apoyo a los emprendedores, pero no le veo futuro a esta innovación. El segundo puzzle era un 1000 con esas imágenes de cómic de Jan Van Haasteren y entré en liza, con la emoción de ir a encajar mis primeras piezas al lado de tales primeros espadas como Ángel, Cristina, Deme o Mónica. En símil futbolístico, me sentía como mi admirado futbolista Lucas Vázquez cuando fue convocado por Del Bosque para la pasada Eurocopa. No estropeé nada y mantuvimos la igualdad casi total entre los campeones del año anterior, los rusos del Puzzle Su. Team y los franceses Les Bleus. El tercer puzzle, también de 1000 piezas, una conejada como diríamos en Canarias, llena de animales envueltos en colores pastel que a mí particularmente me sacan de quicio, ya que a la hora de clasificar no se distinguen bien en según qué condiciones lumínicas. Así que pedí sustitución y me reincorporé en el cuarto puzzle, otro dibujito cómico de un castillito atacado por un dragón naranja, que dio paso a uno de los reyes de la tarde-noche por las cabezas que derritió, un león de 1500 piezas que hizo las delicias de nuestra compañera Pilar Varela – seguramente poseerá la colección más grande del planeta de puzzles de felinos de gran tamaño – pero que obligaba a un preciso trabajo de machaca, como me gusta denominarlo, es decir, olvidar la velocidad e ir pieza por pieza, como el famoso partido a partido del Cholo Simeone. Aquí se despegaron los rusos del Puzzle Su Team media hora y Les Bleus también nos tomaron ventaja, estableciéndonos en el tercer puesto con relativa comodidad, ya que nuestros compañeros del AEPUZZ B también nos pisaban los talones. Faltando unos pocos centenares de piezas para finiquitar el felino, me fui a cenar al restaurante del recinto. Momento para hacer de corresponsal y para revisar mensajes. El Barça gana de perro al Granada, el Madrid gana con solvencia al Alavés con los culés quejándose de un penalti inexistente, el Tenerife por fin gana un partido – al Rayo Vallecano –, Rajoy es investido presidente, y los seguidores puzzleros desde España nos animan sin cesar, sin duda, la noticia más importante . Miro con recelo unas albóndigas del tamaño de dos depósitos de gas propano que aparecen en un montón de bandejas y decido ir al menú hiperglucémico y no hacer caso a Montignac, porque el sexto puzzle iba a ser el coco gigantesco que definitivamente mostraría quiénes aspiraban a algo y quiénes no, el del ciervo, “Bambi”, como se le llamó coloquialmente. Así que partimos con una recién estrenada segunda posición provisional hacia el tour de force parecido a un mini Vida Salvaje, lleno de detallitos en los que la prueba a saco volvía a ser una pérdida de tiempo y el trabajo pieza por pieza consultando la imagen era fundamental. En este 2000 estuve desde el principio hasta el final y en el que a mi entender alcanzamos nuestro pináculo como equipo, ya que lo armamos en menos tiempo que los rusos y Les Bleus. El puzzle de Bambi debía tener un condensador de fluzo incorporado, porque al acabar pregunté cuánto habíamos tardado pensando en dos horas, que resultaron ser tres y media. Cómo pasa el tiempo cuando se hace lo que te gusta y encima se aprovecha para rememorar empalmadas universitarias para estudiar exámenes o entregar trabajos a última hora. También AEPUZZ B mostró sus credenciales, superó nuestro tiempo y se situó en tercer lugar a unos diez minutos de nosotros, relegándonos a la cuarta plaza. El séptimo puzzle quizá fue el que decidió parte de nuestro destino. Esa dichosa imprenta con azules por todos lados y blancos se nos atravesó y tengo que reconocer que fue uno de esos puzzles en los que me pasé dos minutos pensando y pensando sin saber cómo atacarlo, pero es que no me podía retirar porque ya dos compañeros anteriormente habían dicho que no veían nada. Por suerte, la crisis se superó, pero a costa del cuarto puesto y ya no nos volvimos a recuperar. Siguió el puzzle más fácil de la tanda, un 1000 de unas amapolas lindísimas amapolas que ya no nos convenía porque los puzzles sencillos son como las etapas en llano de las Vueltas Ciclistas importantes, no deciden casi nada. El noveno puzzle era del formato extraño “imagine usted la imagen que hay en el punto de mira del dibujo de la caja”, lo que provocó la risible y a mi entender ridícula táctica del equipo ruso de parapetarse alrededor de su puzzle en proceso para evitar copias, y por ende meter barreras visuales. Pero hijos de mi vida, rusos, ¿ustedes realmente piensan que un puzzle se puede copiar como una chuleta de exámenes? En fin, convirtieron su chiringuito en una réplica de Fort Knox, pero nosotros ni caso. Siguió otro latazo de 1000 piezas de casilleros de gatos, cabras, ciervos y demás especímenes que con buen criterio decidí pasar a un compañero. En el interín fui a disputar la prueba individual en unas mesas más estrechas que los pupitres de Zipi y Zape. Tardé 1 hora 22 minutos en montar un puzzle Jumbo de 500 piezas, lo que me procuró el 19 puesto de 48 participantes y el ser el mejor hombre clasificado, cosa que creo que merecía algún premio, pero mucho caso no me hicieron cuando fui a reclamar mi jamón. Con la carrerilla cogida, me reincorporé al puzzle 11, el segundo criminal de la serie, un mapa de 1000 piezas del Juego de Tronos. Era la oportunidad para recortar distancias, y aunque a mi entender hicimos un gran trabajo en este rompecabezas, los rivales estaban inspirados y no perdonaron una. Quizás por ello los dos siguientes puzzles nos relegaron a la sexta posición que ya no abandonamos. Les Bleus, que habían permanecido menos preocupados por espías extranjeros y sin alharacas, adelantaron a los rusos del Puzzle Su. Team y se pusieron líderes, posición que defendieron bien hasta el final. Nosotros nos marcamos como último objetivo finalizar el duodécimo – un barrizal de juegos olímpicos del eterno Van Haasteren – para poder tener el puzzle número trece y disponer de más rompecabezas que repartir entre los componentes del equipo, y a falta de veinte minutos, nos relajamos simplemente asegurando el sexto puesto. Yo decliné estar la última media hora porque ya era incapaz de ver absolutamente nada y de encajar dos piezas seguidas.

No quiero dejar pasar la ocasión de mencionar a todos mis compañeros de AEPUZZ A, de los que aprendí muchas cosas que pueden servir para futuras ediciones. Ángel Heras es como el Hombre de La Pistola de Oro, no necesita probar si una pieza va en tal o tal sitio, simplemente lo sabe con sólo mirar. Demelza Becerra es un torbellino, te mete diez piezas en segundos y en el tiempo sobrante ha tenido tiempo de probar veinte más, la equivalente de Ussain Bolt puzzlera. Cris López es la abanderada de la clasificación, para ella, que se encajen piezas es solamente la punta del iceberg del trabajo previo de ordenar piezas por directriz, forma y color. Mónica Santiago es una todoterreno, ella arma lo que le echen, es la puzzlera universal. Luis Pavón tiene una resistencia física tremenda, yo cada vez que estaba fuera de la mesa lo veía dentro, y cuando estaba dentro, lo tenía a mi lado; hubiese fichado a este hombre para los grupos de trabajo de Arquitectura cuando había que quedarse noches sin dormir dibujando planos. Lilia Godoy es nuestra rutilante jugadora sub-12, una estrella en ciernes, siendo hija de Demelza no puede tener mejor profesora. Y un servidor, diría que tiene un estilo muy parecido a Ángel Heras – visión global del problema y encajar con la vista antes que probar -, al que se le dan bien los puzzles de alta dificultad y desatascar bloqueos, y fue un honor para mí compartir mesa puzzlera con todos vosotros. Por supuesto, felicitaciones al resto de equipos españoles de la expedición, en especial al AEPUZZ B, que quedó en cuarto puesto. Recordemos que 124 equipos participaban en la prueba.

Una de las novedades de esta edición era que se podían realizar peticiones de canciones para la música amenizadora. En la expedición española se habló por Whatssap de Manolo Escobar, sevillanas, Los Brincos y demás producto patrio, pero al parecer la cosa quedó en nada. El hilo musical que escupían los bafles perimetrales se dividió en cuatro partes bien diferenciadas: la primera, toda la tarde del sábado 29, en la que se conjuntaron Enrique Iglesias (¿quién diablos pidió esta aberración de “si te vas, yo también me voy”?), chundachundas y raps franceses; la segunda, durante la noche y madrugada del 29 al 30, con una especie de mezcla de rock progresivo y música para ascensores que provocó el colapso de muchos participantes y que el recinto se llenase de bellos durmientes – o cadáveres, como jocosamente comentaba Oliver de La Flor en un vídeo en directo -, la tercera, sin duda la más digerible, con temas de Supergrass (Alright), Phil Collins (Baby don’t you lose my number), Blur (Boys and girls, Charmless man), America (A horse with no name), 4 Non Blondes (What's up), Jacques Dutronc (Paris s’eveille), AC/DC, The Bee Gees (Stayin’ alive), Queen (Don’t stop me now) y hasta Mecano cantando en francés “Mujer contra mujer”, entre toneladas de canciones francesas desconocidas. Para deleite de los fans de Pink Floyd – que somos legión -, la guitarra de David Gilmour en “Wish you were here” cerró las 24 horas inesperadamente, y escribo inesperadamente porque la hiperrradiada “We are the champions” es la esperada en estos casos. Chapeau por la originalidad.

Tras nuestras 13.555 piezas montadas (unas 565 piezas por hora), vinieron los esperados momentos para la relajación. Para empezar, en el equipo AEPUZZ A no nos enteramos de que nos estaban llamando para subir al escenario a recoger nuestro premio al sexto clasificado – dos botellas de vino empaquetadas en plan pijo – y solamente el acento cantarín de la speaker “AEPUZZ A, pas de manifestation?” me hizo despertar, avisar a Cris López – que andaba por ahí de casualidad – y subir a trompicones a ser honorados. Eso sí, para buscar voluntarios para contar las piezas de los puzzles sin acabar, sí hicieron una llamada en español, pero creo que a esas alturas todos confundíamos el español con el esperanto y ni el Profesor Tragacanto nos hubiese alertado. Después de abandonar el Marché Couvert, regreso a Lovaina (donde pernoctaba gran parte de la expedición, paseo vespertino de un amplio convoy de los equipos de AEPUZZ A, C y E por la bella ciudad abanderada del Proyecto Erasmus (Orgasmus para muchos), cena en una pizzería del centro en la que descubrí una grieta en una pared de medio milímetro de ancho – nada importante, además estaba fuera de servicio y yo creo que esa fisura era una imagen sobreimpresionada en mi cerebro de uno de los ríos del mapa del demencial puzzle Juego de Tronos. Un asombro generalizado de que las bicis no estuviesen atadas con candado – en España un juguete abandonado durante un minuto en un parque infantil a los cinco minutos ya está en venta en Wallapop -, al día siguiente, compras compulsivas de puzzles en Lovaina, turismo en Bruselas con visitas a la Grand Place, el Manekken Pis – un machanguito con incontinencia urinaria que rivaliza con el caganer catalán a ser el elemento tradicional más escatológico -, la tienda de Tin Tin, el asalto a las bombonerías – recomiendo encarecidamente pasar de comprar bombones belgas, están tan sobrevalorados como las bravas del Tomás de Barcelona - y tiendas de gofres del lugar, algún avistamiento de tiendas de puzzles que han pasado a la base de datos de un servidor para futuras investigaciones, el ataque de un ascensor asesino en el párking de la Place de la Spagne – con una estatua de Don Quijote y Sancho en medio -, y la vuelta al aeropuerto, con varios accidentes más, como que mi anillo de casado estuviese a punto de ser engullido por la cinta transportadora de bandejas en la zona de control, pero lo cacé al vuelo y evité emular a Charles Chaplin siendo engullido por la máquina en “Tiempos modernos”; o el ataque de otro ascensor asesino en el check-in de salida que hizo que otros volviesen a emular a José Luis López Vázquez en su famosa cabina y que nuestros caminos quedarían definitivamente divididos hasta el siguiente campeonato.

Así que, estimado señor, ya sabe porqué escojo las 24 horas de Hannut si tengo que llevarme un concurso de puzzles a una isla desierta.











Expedición española a Hannut 2016
AEPUZZ A
A. Darias, L. Pavón, Á. Heras, D. Becerra, C. López, L. Godoy, M. Santiago
Montando el segundo puzzle. Lilia Godoy, Demelza Becerra, Alex Darias, Luis Pavón
Puzzle Su. Team, subcampeones 2016
Les Bleus, campeones 2016
Uno para todos y todos para uno