jueves, 29 de marzo de 2018

16. I Concurs Puzzles de Manresa (24/3/2018)





 
Inolvidable, irrepetible, único.

Desde hoy puede decirse que la destreza y rapidez para montar puzzles no depende solamente de los entrenos, de la agudeza visual o de la memoria, sino de la resistencia física. Al acabar el certamen no tuve la visión del Doctor Emmet Brown al resbalarme en el WC de la tienda de zapatos que prestó amablemente su excusado para uso de los concursantes y darme con la cabeza en el lavabo. No apareció ningún condensador de fluxo, no. Pero empecé a idear agentes extra distorsionadores que añadiesen más incertidumbre en el concurso de puzzles de Viladecans que se celebrará en Mayo y que organizaremos Pilar Varela y yo. Pero no adelantemos acontecimientos.

El día amanecía totalmente lluvioso en toda Cataluña (excepto en Lérida, donde la niebla es casi el desayuno nuestro de cada día) y sabiendo que el concurso de Manresa se disputaba en la calle, pues nos pusimos en guardia, pero tras algunas consultas, nos comunicaron que la lluvia en Sevilla que es una maravilla no nos tocaría porque estábamos emplazados en un espacio porticado de la Calle Ángel Guimerá - por cierto, dramaturgo tinerfeño -. Así que dos horas antes del pistoletazo de salida del concurso, inicié el viaje de 65 km desde Hospitalet hacia Manresa, para ir sobrado de tiempo por la C-55, la carretera evita-peajes que va por el desfiladero Este de la Montaña de Montserrat. Siempre bajo la lluvia incesante, a las 16:30 aparcaba a unos 100 metros de la zona de juego y pagaba las dos horas máximas de zona azul calculando que el puzzle lo terminaríamos en poco más de una hora contando desde las 17:00 de inicio del concurso. Iluso de mí. Pero no adelantemos acontecimientos.

Entre los participantes, las hermanas Sonsona Torrent, habituales en el top-ten de parejas en el Campeonato de España y vigentes campeonas del I Concurso de Viladecans; Né Traoré y Quim Faig, Jimena Gordillo y José Jose Luis Ruiz Ludeña; Cristina Roura Suárez, los andorranos Meri Quintana y Javier Parra, Marta Freixas, Maite Santamaría, Susana Cañete, Nazareth Peña Garcia y su pareja (subcampeones en Pineda de Mar) y un servidor con Pilar Varela. Supe que tenía un problema nada más ver el puzzle escogido para la ocasión, un callejero de Londres con escasísimas superficies "fáciles" para montar. A esa dificultad se añadió la de no poder calentar las manos por el desapacible tiempo con airecito cargado de humedad, y finalmente, entró en escena en nuestra mesa una pantalla de dos metros cuadrados anunciadora que parpadeaba incesantemente desde el interior de una tienda de colchones llamada Dormity, que provocaba cambios continuos en la iluminación que volvían locos a los conos y bastones de los que estábamos aposentados al lado de la tienda. Con todo ello, el montaje del puzzle fue una odisea fantástica para todos los participantes, con bromas y comentarios de todo tipo:

- ¿Cuánto tiempo llevamos montando el puzzle?
- Una hora cinco minutos.
- Imposible. Han pasado casi dos. 

- Me rindo. Paso del puzzle. Me voy. Quiero un baño caliente y un café.

- Yo quiero hacer este puzzle, pero en la cama calentito.

- Ahora sé porqué los asesinos en serie viven en barrios llenos de luces parpadeantes de neón. Tengo ganas de romper el escaparate de la tienda con la pantallita centelleante.

- No hay derecho a que el plano de Londres sea tan caótico. En Barcelona el desorden lo arreglaron machacando manzanas enteras de casas con la Via Laietana. Los ingleses no tuvieron huevos con sus Ciudades Jardines.

- Este puzzle me recuerda cuando hacía Urbanística de primero de carrera, que era un "pinta y colorea". Ahora es un "clasifica y puzzlea". 

- ¿Alguien sabe dónde está el depósito de vehículos multados en Manresa? La zona azul me caduca en un minuto y nos faltan doscientas piezas por poner.

- Alba NB, en Viladecans nos vengaremos. El concurso será en un tubo de la risa o en un túnel de viento. Contrataremos a un chamán para que haga llover justo encima de ti. 

- Ha nacido el primer concurso Puzzle Extrem (Javier Parra) o Spartan Puzzle Contest (Fer Iglesias)

Con todo, Pilar Varela y yo conseguimos mantener la compostura dentro de la dificultad y tras haber sufrido varios bloqueos totalmente lógicos. Por mi parte, me pasé cinco minutos sin poner pieza alguna en una ocasión, y en otra me llegué a preguntar qué demonios estaba haciendo allí, hasta que recordé que eso me lo pregunto también cuando estoy un Domingo a las 9:30 de la mañana jugando al ajedrez en barrios desiertos. En fin, que acabamos el puzzle en 1 hora 52 minutos, a tiempo en las dos horas estipuladas de concurso. Fuimos segundos, detrás de las hermanas Sonsona Torrent de Sant Vicenç dels Horts - que totalizaron un tiempo de 1 hora 30 minutos - y sucedidos por Né Tra Mas y Quim Faig en tercer lugar, con 1 hora 59 minutos. El resto de participantes se quedó sin finalizar el puzzle. Para mí fue una experiencia nueva y muy enriquecedora después de 30 concursos a mis espaldas. 

Como hice en el Concurso de Puzzlemanía de principios de Febrero, acabaré la crónica con una explicación del proceso de montaje con el fin de esclarecer que la estrategia es absolutamente esencial para conseguir buenas clasificaciones en los concursos. 

ESQUEMA DE MONTAJE

1) Para empezar, se descartó montar los bordes en primer lugar para no atascarnos (recordemos que en puzzles difíciles no conviene casi nunca empezar por el marco porque suele ser muy uniforme), aunque sí los separamos al voltear las piezas.
2) Nos dividimos las zonas más inmediatas y "fáciles" dentro de la dificultad. El autobús negro de dos pisos, las zonas verdes y los ríos. Después las farolas, el coche y la moto como elementos negros restantes. A continuación, como la mitad de los bordes formaban parte de ese entramado del bus y zona verde, los integramos y acabamos el marco.
3) Aquí es donde hay que lanzarse al vacío y poner toda la carne en el asador, porque ya nada es evidente. Por ello buscar el esqueleto del puzzle, esto es, montar las calles que son distinguibles por la inclinación de su trazado, es una gran ayuda para seguir zonificando el rompecabezas. Son tres vías horizontales y cuatro verticales que forman una parrilla algo regular. Para no confundir la orientación de las piezas basta fijarse en la orientación del texto. Una vez que el entramado de calles se empieza a intuir, se pueden incluir los grupos de letras grandes negros y rojos, situables consultando el dibujo de la caja. Es un proceso laborioso y lento, pero inexorablemente lleva al final.
4) De manera paralela, se pueden ir localizando pedacitos de zona verde que por su tamaño anteriormente era absurdo situar, pero que con el esqueleto de puzzle formado, son más fáciles de incrustar. Con estos trocitos extra, podemos atacar el entramado de calles secundarias que aún están señaladas con color beige en el plano.
5) Las manzanas con fondo blanco, que son las superficies restantes, pueden montarse fijándose en el grado de inclinación de la trama urbana y dividiendo las piezas por sus formas, en este caso, piezas "embarazadas", verticales y horizontales.

domingo, 28 de enero de 2018

15. Concurso de Puzzlemania, Barcelona (28/1/2018)

SEGUNDO TURNO
Fecha: Domingo 28 de Enero a las 11:00
Modalidad: Contrarreloj, Por Parejas
Resultado (con Pilar Varela) : SEGUNDOS DE 24 PARTICIPANTES (1h 01 min)


Sábado, Gerona. Domingo, Ensanche de Barcelona en Puzzlemanía, tal vez la tienda de puzzles más conocida en el mundillo, abierta en 1995 en la época en los que las cajas de los puzzles de Educa empezaban a ser blancas. Otro concurso Por Parejas esta vez con modelo. También dividido en dos turnos - con premios en ambos - debido a la capacidad del local, ceñido a las típicas parcelas alargadas y estrechas de las manzanas ideadas por el ingeniero Ildefonso Cerdà. 24 dúos se dieron cita en la Calle Diputació 275, con presencia de Javier Parra y Meri Quintana, representantes andorranos y CEOs de Puzzlelocura, de Alba NB y su progenitor, de participantes del puzzle viajero como Maite Santamaría, de antiguos compañeros de residencia de estudiantes y de facultad como Luis Berges (su incomparecencia en Gerona el día anterior fue por una pérdida de tren), de caras conocidas como Arantxa Viaplana y Sara Brugarolas, y de Paula de Benito con Favio Riberto

Después del Concurso de Andorra de 2017, repetía con Pilar Varela como pareja de competición, y volvimos a sacar premio. Esta vez no fue el primero por cinco minutos de diferencia con respecto a los ganadores, Saoya Ozcoz y un amigo; de los cuales no tengo referencia de concurso alguno y que habrá que seguir de ahora en adelante. Su tiempo de 55 minutos en un puzzle de dificultad considerable es a tener en cuenta. Terceros quedaron la pareja andorrana de Javier Parra y Meritxell Quintana, con 1 hora 9 minutos de andadura. El puzzle en cuestión era un inédito de 2018 que se utilizó en ambos turnos del concurso, así que si analizamos todos los tiempos consumidos por las 48 parejas participantes tenemos este resultado final:

1) Pilar Sonsona / Maribel Sonsona 52' 48" (Turno 1)
2) Saoya Ozcoz / amigo 55' 42" (Turno 2)
3) Pilar Varela / Alejandro Darias Mateos 1h 00' 48" (Turno 2)
4) Quim Faig / Né Tra Mas 1h 01' 59" (Turno 1)
5) Jose Luis Ruiz Ludeña / Jimena Gordillo 1h 03' 20" (Turno 1)
6) Meri Quintana / Javier Parra 1h 09' 07" (Turno 2)

Lo bueno es que yo creí que se contabilizarían los tres mejores resultados en los dos turnos sumados, y como no sabía absolutamente nada de cómo iban los demás participantes directos rivales ya que estábamos en el extremo de la superfila que daba al mostrador de la entrada, pues a pesar de haber cantado tiempo los primeros, seguía totalmente en tensión, y eso que en la tienda había un hilo musical en el cual sonaban Crowded House, Supertramp, Boy George, R.E.M. y hasta Sau, el grupo catalán del malogrado Carles Sabater. Y aquí aprovecho para comentar algo que suele pasar en los concursos de puzzles, y se trata de que cuando se empiezan a conocer los primeros ganadores, muchos perseguidores experimentan un bajón acompañado de una relajación, y ya no puzzlean con la misma intensidad a pesar de que sigan existiendo premios en juego. Conozco eso porque me pasó en dos ocasiones en los antiguos Concursos de Puzzlemanía en la Estación de Sants de hace veinte años, y aprendí a obviar la algarabía de otras mesas de vencedores y seguir dándolo todo aunque fuera por una buena clasificación.

En cuanto al puzzle en sí, se trató de un ejemplar que calificaría de "collage": cuatro estanterías de chucherías y frasquitos varios, de muchos colorines. Estos puzzles aparentemente caóticos pueden resolverse con una ligera planificación previa. En primer lugar, los bordes son relativamente sencillos de montar. A continuación, dedicaremos el tiempo al "esqueleto" del puzzle, que son los propios estantes, claramente diferenciados en tres colores. Algunos salientes habrá que buscarlos con cierta precisión una vez montado lo importante. En tercer lugar, tenemos las diez etiquetas escritas. Finalmente, antes de lanzarnos al vacío, montaremos los toldos. Fijémosnos en el cuadro de piezas:

1) Bordes (x+y)*2 - 4 = (25+20)*2 - 4 = 86 piezas
2) Esqueleto = 3 unidades *(23*2) piezas = 138 piezas
3) Etiquetas = 10 unidades *4 piezas = 40 piezas
4) Toldos = aproximadamente 50 piezas

Total: 314 piezas, más del 60% del total del puzzle. ¿Verdad que el caos ya no parece tal? Las 186 piezas restantes ya serán las que marquen las verdaderas diferencias y se resolverán con una mezcla de intuición, memoria visual y mirando de reojo a la caja. Pero reducir el puzzle a un 40% del montaje a pecho descubierto ayudados por esa planificación previa es un buen ejercicio que evitará que nos dispersemos, y esto vale para todo tipo de rompecabezas. Como nota anecdótica, a los ganadores nos hicieron una minientrevista en la entrada de la tienda como las realizadas a los futbolistas a pie de campo. Dije algo así como "la competición es una droga y la necesito, y si encima es con algo que me encanta como el puzzle, pues mejor".


Clasificación final 2º turno

sábado, 27 de enero de 2018

14. XV Concurs de Puzzles "Zeppelin: Un Món de Jocs", Gerona (27/1/2018)

Modalidad: Contrarreloj, Por Parejas, sin modelo
Resultado: (con Inma Brugarolas) CUARTOS DE 12 PARTICIPANTES (1h 42 min)

Primera parte de un fin de semana competitivo puzzlero. Asistía por primera vez a concursar a la tienda de Zeppelin Un Món de Jocs, situada en los albores del casco antiguo de la ciudad del Ter, al lado de dos obras arquitectónicas de referencia para los diletantes: La Plaza de la Constitución (Elias Torres y Martínez Lapeña) y el Banco de España (Lluís Clotet e Ignacio Paricio). La prueba empezaba a las 11:00, pero yo ya estaba a las 10:00 debajo de las vías elevadas del tren haciendo cola en plan buitre para rapiñar una plaza de aparcamiento gratuito. En el primer intento se me adelantó un malandrín que estaba dando vueltas y se encontró con la jugadita, pero a la segunda persona que hizo amago de acercarse a un coche para irse, ya no perdoné. 

Y así me planté a las 10:30 en la tienda Zeppelin Un Món de Jocs, en la cual ya se estaba disputando un Torneo de Magic (no sé ni qué es eso, pero lo juega mucha gente con pinta tan frikesca como nosotros). Allí ya estaba mi pareja competitiva Inma Brugarolas, la madre de la conocida puzzlera Elisabet Blanch. Nos saludamos y acto seguido, me preguntó si era zurdo o diestro con el objetivo de estorbarnos lo menos posible en el montaje, ya que en este concurso los participantes están sentados uno al lado del otro por razones de espacio. Le respondí que no lo sabía, ya que si me atengo a la escritura y al fútbol, soy diestro, pero cuando se trata de puzzlear y a lanzar con precisión objetos con la mano, soy zurdo cerrado con una inutilidad manifiesta en la derecha en esas dos facetas. Sigue siendo un misterio para mí esta mezcolanza.

La lista de parejas participantes en este segunto turno contaba con caras conocidas, las de Né Tra Mas y su pareja Quim Faig; Susana Cañete (participante en el II Puzzle Viajero) y mi amigo y compañero de profesión Luis Berges, al que conocí en una residencia de estudiantes y que por motivos desconocidos para mí no se presentó. Lástima, porque hacía años que no lo veía y compartimos muchos gustos musicales, empezando por nuestra declarada beatlemanía y acabando con nuestra admiración por Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán. Luis, tenías que haber venido a fichar hoy, hombre. 

Desde 2015 en el V Concurso de Toy Planet de Terrassa (hoy ya no se celebra, desgraciadamente, por el cierre de la tienda) no participaba en la modalidad de contrarreloj sin caja modelo. Es un desafío que suele amortiguar las diferencias reales de las competiciones típicas con modelo y produce resultados más ajustados y avenidos a sorpresas, y particularmente a mí, me motivan especialmente porque es un añadido más a la dificultad de la competición. Los concursos de Puzzlemanía de la Estación de Sants de los 90 eran en esa modalidad y recuerdo jocosamente estar montando en una edición (creo que en 1998) un gato que creía era un zorro del desierto. La prueba fue dura, ya que la imagen también era de cierta dificultad: un par de tigres (para deleite de Pilar Varela) con bastante vegetación, mariposas y loros revoloteando alrededor. No había un elemento especialmente claro para atacar, y eso se notó a lo largo de la prueba, que terminó siendo un tour de resistencia y de extremada paciencia. Y los elementos más definidos estaban repetidos en lugares diferentes y no colindantes del puzzle, como las plantas, los loros, lo que tampoco propiciaba que se situasen a la primera. Finalmente, en los puzzles de animales (y en general en todos los elementos repetidos), la dificultad se multiplica porque no puedes fiarte del gradado o del color para situar piezas y debes recurrir a las formas. 

Con todo ello, la pareja de la mesa 11 Núria Espínola y Agustí Fita hizo un asombroso tiempo de 1 h 1 minutos, con los que barrieron de calle con tiempo a encerar el cráneo a los demás participantes. Segundos, Né y Quim, a 24 minutos y terceros, Clara Canals y Olga Pinatella, con 1 h 41 minutos. Inma Brugarolas y un servidor quedamos cuartos con 1 h 42 minutos y nos quedamos a tres decenas de piezas de rascar el tercer premio. A pesar de no haber tenido fortuna esta vez, me gustan mucho los campeonatos con imágenes difíciles y con alguna característica que anule posibles preparaciones previas.


Quim Faig - Né Traoré (2ª pareja clasificada)
Núria Espínola-Agustí Fita (1ª pareja clasificada)

viernes, 8 de diciembre de 2017

13. I Torneig de Puzzles Pineda de Mar (12/11/2017)



La última vez que estuve en Pineda de Mar fue en un Sábado lluvioso de Marzo de 2015, en el que me tocó ir a hacer una visita profesional a un ático con una sala de 40 metros cuadrados dedicados exclusivamente a gimnasio. Desde entonces, no había salido ningún cliente por los alrededores de la meca del primer festival de Rock Catalán (Canet 1976 para los neófitos, algo así como el Woodstock del consorcio Maresme-Costa Brava), así que el nacimiento de un nuevo concurso de puzzles en Cataluña – la oferta anual ha subido a once certámenes – era una buena excusa para ver si el Mediterráneo seguía en su sitio.

Después de formar pareja puzzlera con Jimena Gordillo después de dos bajas por motivos profesionales y por motivos de salud de las concursantes anteriores, y con la bocina tocando encima de la lista de inscritos, nos plantamos el clan catalán casi al completo en Pineda y se asaltó la cafetería del restaurante en el cual se iba a celebrar el concurso, “La Cantonada”. Varios participantes del #puzzleviajero2, viajeros de Hannut, acompañantes, niños y perros dieron vida a un entorno costero que ya experimentaba el efecto que tan bien describieron Els Pets en su disco clásico titulado “Agost”: “el Agosto que describimos es el que nos gustaría vivir cuando hace frío). Mientras, los organizadores estaban colocando los puzzles sobre las mesas envuelto en unas bolsas de papel marrón. Por lo tanto, no se podía ver la imagen ni dedicar los pocos minutos de cortesía y charla preconcurso a labrar una estrategia. Finalmente, tocó irse todos a sus puestos. Jimena palpó la caja y sentenció: “Éste es un puzzle de los de piezas grandes”. Menuda vista. Cuando se dio el pistoletazo de salida, efectivamente, teníamos ante nuestros ojos un puzzle del mismo formato del del Campeonato de España 2016, así que solamente en esto teníamos algo ganado, al estar familiarizados los dos con las piezas. La imagen era la de un cachorro de perro tumbado en una sillita sobre un césped con un fondo de vegetación borroso. Decidimos sobre la marcha no montar los bordes y separar exclusivamente por colores. Jimena el perro y el fondo de vegetación, yo el resto. 

Pienso que cuando los bordes de un puzzle son muy homogéneos en color no conviene empezar por ellos, porque no se tienen más referencias para situarlos que un saliente o un entrante, y se puede perder bastante tiempo al principio en una tarea que si se deja para el final resultaría más fácil al estar montadas muchas piezas del rectángulo adyacente al borde. Por tanto: si los bordes son un crisol de colores o fácilmente divisibles en zonas de pequeños grupos de piezas, entonces sí podemos montar primero el marco. Pero si de las 86 piezas que conforman el marco tenemos la mitad o más de un color, es más recomendable empezar por unir zonas del interior de puzzle de igual color, se encuentren en la zona donde se encuentren. Ojo: eso no quiere decir que no se separen los bordes. Hay que hacerlo porque forman un “minipuzzle” más (el término es del Campeón de España Fernando Iglesias). Separar sí, montar, depende.

Con esta estrategia y una clara división del trabajo nos fue muy bien y acabamos los primeros con un tiempo de 43 minutos, seguidos de la pareja de Nazaret y Francisco Peña con 65 minutos y con 72 minutos, el dúo compuesto por Né Traoré y Quim Faig, que no se pierden un solo concurso. Destacar que la pareja residente en Andorra de Meri Quintana y Javier Parra se quedaron a una pieza de los terceros. Al parecer, la díscola pieza se les cayó al suelo y se coló por una grieta del entarimado, lo que les hizo perder un tiempo precioso.

En definitiva, una gran mañana de concurso y paralelo a él, una pequeña ludoteca que labró cantera entre muchos infantes asistentes. A ver si entre ellos está el futuro Campeón de España y se puede hacer frente a los titanes de Soria, Obanos, Sonseca o Algeciras, que están competitivamente intratables.
La última pieza

12. Las 24 horas de Hannut (28-29/10/2016, Hannut-Bélgica)




Imagínense que están en un avión con todos los pasajeros dispuestos para despegar. Todo el mundo agazapado en sus asientos, pero el aparato no se mueve. Ni siquiera las azafatas han representado los juegos malabares para enseñar los métodos de evacuación al aire, porque es sabido que nadie hace puñetero caso a este acto hasta que pasan cosas como lo del Coloso en Llamas o la Aventura del Poseidón. Tampoco se ha obligado por megafonía a apagar los móviles. El retraso es de diez minutos. El sobrecargo avisa por megafonía “estamos esperando a un pasajero, el vuelo se retrasará”. Decido encender el móvil de nuevo. Con estupor, leo en todas partes que se ha declarado la República Catalana a las 16:44, un minuto atrás. El avión sigue quieto. El pasajero no aparece. El sobrecargo vuelve a avisar “seguimos esperando a un pasajero, el vuelo se retrasará diez minutos más”. Comienzo a recordar lo que me ocurrió en el Puente de Diciembre de 2010 cuando mi vuelo a Tenerife fue literalmente el último en salir de El Prat antes de declararse la huelga de controladores que paralizó las vacaciones de media España. También me acordé de dos semanas atrás, cuando el coitos interruptus de Puigdemont con su no-declaración de independencia me cogió aparcando y apagué la radio justo antes de que suspendiese la declaración. Estaba claro que el despegue hacia Bélgica pendía de un hilo, y mientras me mentalizaba de que Hannut podía irse por el desagüe, para distraer los nervios, me puse a tararear entera la Quinta Sinfonía de Ludwig Van – que dirían los Nikis -, una de las piezas musicales que extrañamente recuerdo casi como si fuese un Karajan de la vida. Finalmente, con el Allegro del tercer movimiento entró en el avión el pasajero faltante, que no sabía ni a dónde mirar, se escondió en su asiento, los motores rugieron y el aeroplano despegó, dejando atrás la nueva república catalana, la nueva Isla de La Fantasía en la que muchas familias irían a pasárselo en grande. Respiré. Tres días lejos de esa vorágine valen más que cualquier balneario. Y no todos los días se declara una república dentro de un avión.


Corramos un fundido hasta el sábado al mediodía, ya en la ciudad de Hannut, la Shangri-La puzzlera, ese Horizonte Perdido o el Paraíso en el cual durante veinticuatro horas el mundo deja de ser un mundo loco y se transforma en otro más loco, desglosado en el más de millón de piezas que encajarán los 124 equipos que disputan el Campeonato Europeo por Equipos de Puzzles. He aquí que me hallaba en dirección el Carrefour en busca de provisiones glucémicas para la noche con la expedición entera de los dos equipos de la AEPUZZ (Asociación Española de Puzzles), y reconocí al instante la figura del mastermind del World Puzzle Days, Günther Simetsberger. A escasos metros de él, lo llamé por su nombre. Me miró como si hubiese visto un fantasma, de los de sábana blanca, como el Balulún del Osito Misha o los cuatro acosadores sexuales de Pac-Man. Horas más tarde, ya en plena competición, me comentó: “Por Facebook esperaba que fueses más alto”. Lo que es sacarse fotos siguiendo consejos de expertos en postureo.

En lo que se refiere al concurso propiamente dicho, fue ganado por el Siberian Team, una especie de combo de autómatas que parecían la selección rusa de fútbol de los años 80 entrenada por Valeri Lobanovsky, una máquina de triturar rivales con Igor Belanov, Oleg Protassov o Rinat Dasaev de estandartes. ¿Se acuerdan? Pues imagínense ese mismo equipo – casi el Dinamo de Kiev – en versión puzzle, una cadena de montaje perfecta, cuyos componentes seguramente conocían y habían montado ya gran parte de los puzzles del concurso con anterioridad. Recordemos que es habitual en los equipos rusos que algún patrocinador les surta con todas las novedades del año y así puedan ensayarlas en casa para reducir en Hannut los tiempos de montaje. Yo formaba parte del AEPUZZ A, con la siguiente alineación:

Jaxeline Blanco (Málaga)
Alejandro Darias (Santa Cruz de Tenerife / Vulcano)
Susana Domínguez (Jerez de La Frontera)
Alba Navarro (Manresa)
Javier Parra (Andorra)
Meritxell Quintana (Andorra)
Pilar Varela (Viladecans)

Y se montaron siete puzzles completos y 1430 piezas de un octavo de 2000. Entre paréntesis, anotamos el tiempo de montaje y la hora de finalización del mismo.

Puzzle nº 2, 1000 piezas, “Monigotada histórica de Van Eesteren” (2h 17’ / Sábado 18:03)
Puzzle nº 3, 1000 piezas, “Muñeca Adele” (1h 33’ / Sábado 19:36)
Puzzle nº 4, 1000 piezas, “Los pájaros coloridos. El Loro Parque psicótico” (3h 13’ / Sábado 22:49)
Puzzle nº 5, 1000 piezas, “El Coliseo romano” (2h 06’ / Domingo 00:55)
Puzzle nº 6, 1000 piezas, “Band of thunder bis” (2h 43’ / Sábado 03:38)
Puzzle nº 7, 1500 piezas, “Monigotada playera de Van Eesteren” (5h 36’ / Domingo 09:14)
Puzzle nº 8, 2000 piezas, “Papanoeles esquizofrénicos” (1430 piezas / Domingo 15:00)

El primer puzzle se montó con presteza, aunque las zonas negras del borde padecieron el efecto Educa. Había piezas que parecía que encajaban en varios sitios a la vez. Pero empezamos entre los quince primeros, lo que nos daba un buen impulso. El segundo puzzle también fue bien, aunque la monigotada habitual del dibujante Van Eesteren suele provocar que se tenga que montar gran parte del puzzle mirando la imagen de la caja en una labor de picar piedra. Continuaron las cosas sobre ruedas con el tercer puzzle de la muñeca Adele, muy divisible en zonas, coser y cantar para cualquier puzzlero que se precie. Y entonces llegó el primer murazo del torneo. Un puzzle repleto de pájaros, aves de carroña y papagayos que parecía la concentración en 1000 piezas del famoso “Vida salvaje” de Educa. Los miles de colores hacían imposible cualquier clasificación y el puzzle se tuvo que montar a pelo con paciencia infinita. Momento ideal para desertar a por unas albóndigas con salsa y una sopa de cebolla. Cuando parecía que quedaban doscientas piezas, pues se hacía paradójicamente más complicado seguirlo, como si el estar acabando el puzzle fuese un lastre más para finalizarlo. Jocosamente comentaba durante el concurso que el momento más difícil de la entrega de los proyectos de arquitectura es cuando mandas a imprimir todos los planos a última hora y deseas que no salga ninguna cagada, o mejor aún, ni miras lo que escupe el plotter y pliegas los planos mirando a Cuenca. El quinto puzzle nos recuperó bastante, con el paraíso gatuno romano como protagonista, el Coliseo, ese estadio que fue parcialmente rapiñado para construir otras cositas por ahí en un claro alarde de concienciación ecologista y reutilización de materiales. El sexto puzzle fue muy parecido a uno de la marca Ravensburger que me tocó en el Concurso de Mora d’Ebre de 2015 – y que gané -, una banda de caballos desbocada. La clave, solucionar el lío de patas y el fondo verde. Viendo la cantidad de gente que gastó el comodín en ese puzzle, creo que se finalizó con un muy buen tiempo a las tres y media de la madrugada.

Era obvio a esas alturas que el Tourmalet o triada de los puzzles de 1500-2000-1500 sería nuestra meta, porque nos quedaban poco más de once horas y en los puzzles grandes el coste de tiempo por pieza se multiplica por tres o por cuatro. Otra monigotada de Van Eesteren causó estragos y nos colocó a los albores del temido 2000 con los olores del chocolate del desayuno. Estoy seguro de que si en vez de a Van Eesteren utilizasen las historietas de Francisco Ibáñez para las imágenes, los españoles seríamos campeones indiscutibles. Qué placer montar un 13 Rue del Percebe de 2000 piezas sin tener que buscar en la imagen los personajes, porque cualquiera que se haya criado antes de la generación Millenial sabe quién es Don Hurón, Don Sesén o el timador del ático. Después del puzzle de las dunas plagadas de camellos y demás machanguitos producto de la imaginación de Van Eesteren, me retiré a desayunar. Por el camino, me encontré a Günther Simetsberger, que recordemos que dormía en su coche, como el protagonista de “El cielo se equivocó”. Hablando de nuestras cosas, nos plantamos en el tenderete de venta de vales para el restaurante…

ADM: “¿Me da catorce tickets, por favor?”
Ticketero: “¿Voulez-vous sangría?”
Günther: “¿Sangría? ¿Qué dice este hombre? No entiendo el idioma de esta gente.”
Ticketero: “Vous etes espagnols?”
ADM: “Yo soy español, español, español. ¿Cómo lo supo?”
Ticketero, señalando la camiseta de Spain Puzzle Team: “La chemise!”
ADM: “Ostia, es verdad. Podría llevar la zamarra del Real Madrid y haberme olvidado también.”
Günther, dándose la vuelta y ensañando su nombre impreso en la camiseta: “Ich bin Österreicher!”

Después de un desayuno consistente, rematamos la faena llegando hasta donde pudimos con el collage de Papanoeles digno de la rabia más profusa de Mr. Scrooge, y cuando sonaron las 15:00 horas del Domingo en un estado de euforia absoluta, llegó el temido momento del recuento. Se acercó un señor que parecía sacado de la Mansión de los Plaff y nos pidió desmontar el puzzle y contar las piezas por montones de diez. Susana Domínguez le sugirió contar las piezas sin montar, más que nada, porque eran 500 y no 1500, pero el señor con un escueto “C’est le reglement” insistió en arrastrar el piano a la silla. Lo que siguió después fue un festival de irregularidades más grande que el arbitraje de Ovrebo en el Chelsea-Barcelona, con montones de diez que se contaban dos veces, con montones de nueve que eran de diez, con piezas de un montón que se desparramaban encima de otro…y el hombre, passant de tout un kilo. En fin, que quedamos en un honroso puesto 26 de 124 participantes, que no está absolutamente nada mal.

Después de la entrega de premios y las despedidas generales, la vuelta a Lovaina del Domingo – gran parte de la expedición hacía noche en esa ciudad - fue la demostración de que el cuerpo humano, cuando quiere, puede poner el modo de ahorro de energía y limitarse a respirar y comer. Desde la salida del Marché Couvert hasta la cama de mi habitación-buhardilla del Hotel Getaway Inn, solamente recuerdo dar cabezadas por todas partes, con un doner-kebab en el centro de Lovaina como cena para echar combustible a un estómago lastrado por una alimentación pizzera y galletera. Ni siquiera pude comprobar si la grieta de la pizzería que visitamos el año pasado había sido reparada, porque el establecimiento había pasado a ser un restaurante japonés, y después del puzzle de 500 piezas del sushi que abrió el concurso, antes preferíamos comernos las piezas que cenar esas pijadas provocahambre. El ascensor asesino del párking de Bruselas esta vez no tuvo oportunidad alguna de hacer de las suyas. Ni siquiera nos subimos a él. En esta ocasión el papel psicópata pasó a la escalera del Hotel Getaway Inn, que al más puro estilo de las mejores escenas de las películas de Hitchcock, en dos ocasiones, intentó provocarme un esguince de tobillo y otro de rodilla. Por suerte, falló estrepitosamente, no sin provocarme un intenso dolor durante varios minutos. 

En la visita de rigor a Bruselas, nos enteramos por la prensa local de la visita inminente de Carles Puigdemont. Por ello, decidimos volver a toda prisa al aeropuerto, no sin antes rematar el viaje con la última anécdota. Un nativo se dio cuenta de mi acento español y me pregunto:

Belga: “¿De dónde son ustedes?”
ADM: “De Cataluña, en España.”
Belga: “¿Cataluña? Buffff!!!! Pero…¿qué pasa ahí? Nosotros oímos muchas cosas, pero no tenemos ni idea.”
ADM: “No crea que sé más que ustedes. Ni siquiera los políticos lo saben”.
Puzzle nº 1
Puzzle nº 2
Puzzle nº 3
Puzzle nº 4
Puzzle nº 5
Puzzle nº 6
Puzzle nº 7
Puzzle nº 8